Históricamente se ha entendido que las personas con discapacidad no compartían el estándar de “normalidad” por lo que eran excluidas de participar en condiciones de igualdad dentro de la misma; sin embargo, con el paso del tiempo tal visión ha evolucionado, siendo posible encontrar diversos modelos conceptuales que permiten abordar el tema de la discapacidad desde perspectivas diferentes. Por un lado, se encuentra el Modelo médico o individual, que conceptualiza la discapacidad como un “problema”, en donde al carecer el individuo de alguna facultad física o sensorial le es sumamente complicado convivir en “normalidad” con el resto de las personas. Este modelo se enfoca en las deficiencias; su objetivo central es tratar de “normalizar”, dentro de lo posible, para integrar a la sociedad, teniendo así un corte de carácter asistencial en donde las personas con discapacidad ocupan el papel de víctimas[2].

 

Por otro lado, en contraposición a lo anterior, durante la década de los sesenta nace el Modelo Social, planteando que las causas que originan la discapacidad son principalmente sociales, lo cual significa que el problema no radica en las limitaciones del individuo, sino en que la sociedad no prevea los servicios adecuados ni tome en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad para que puedan integrarse de forma efectiva a la sociedad, lo cual implica que la exclusión que viven, no es consecuencia necesaria de su deficiencia sino de la falta de medidas tomadas por la sociedad para subsanar tal aspecto[3],  por ejemplo, el hecho de que una persona en silla de ruedas no pueda entrar a un edificio no es problema derivado de la discapacidad per se, sino de falta de adecuaciones necesarias para hacer el edificio accesible.

El asumir dicho modelo implica dos aspectos: por un lado, el hecho de que no son las personas con discapacidad las que deben adaptarse a su entorno sino, por el contrario, es la sociedad quien debe acomodar sus estructuras y eliminar las barreras que limitan su integración; y por otro, que al existir una igualdad en cuanto a la dignidad de todos los seres humanos, las personas con discapacidad no pueden ser tratadas como un mero objeto asistencial[4].

Por último, el Modelo de Derechos Humanos representa una evolución del modelo social, misma que implica ver a la persona con discapacidad como un sujeto que debe gozar en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos, pues su situación no es un aspecto que lo diferencie del resto de la población sino más bien, un atributo inherente a sí mismo, en donde para poder brindarle las facilidades que requiere para su efectiva inclusión a la sociedad, debe contextualizarse al individuo es decir, tomar en cuenta sus características y las de su entorno[5],  mejorándolo en caso de ser necesario (utilizando guías auditivas o rampas, por dar algunos ejemplos).

 

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad retoma el modelo de derechos humanos, al reconocerlas como sujetos pertenecientes a una sociedad que deben interactuar en la misma en igualdad de condiciones respecto a los demás, razón por la cual los Estados Parte, como México, se encuentran comprometidos a dotar de las herramientas necesarias a este grupo de la población para luchar por su empoderamiento.

Debiéndose irradiar este nuevo enfoque tanto en las leyes como en las políticas públicas que deben encontrarse encaminadas a lograr la mayor independencia posible de las personas con discapacidad, aspecto que si bien se ha empezado a construir, aún tiene muchas deudas pendientes.

 

Mariana Díaz Figueroa:

[1] Maestra en Derechos Humanos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Twitter: @mariana737373

[2] Puig de la Bellacasa, R. Concepciones, (1990) paradigmas y evolución de las mentalidades sobre la discapacidad. En “Discapacidad e información”. Real Patronato de Prevención y Atención a Personas con Minusvalía. Madrid, págs. 63-96

[3] Íbidem

[4] M. Oliver (1999), The Politics of Disablement, Basingstoke: Palgrave Memillan, United Kigdom, pág 32

[5] Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2007), Derechos de las personas con discapacidad, Módulo 6, Serie Módulos, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, C.R. pág. 12 -13.

 

Sobre El Autor

Maestra en Derecho Electoral por el Instituto Prisciliano Sánchez, y Maestra en Protección Internacional de los Derechos Humanos por la Facultad Latino Americana de Ciencias Sociales (FLACSO, México), Licenciada en derecho por la Universidad Iberoamericana; cuenta con un diplomado en Argumentación Jurídica con Perspectiva de Género y Derechos Humanos, impartido también por FLACSO, así como con diversos cursos de especialización en el Sistema Interamericano y Universal de protección de los Derechos Humanos.\r\nEs académica de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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