LTO Gabriela García.

 

Es increíble la forma en la que nuestro cuerpo ha sido diseñado para que seamos capaces de experimentar la vida en sí, gracias a complejos mecanismos integrados por sistemas neuronales que nos ayudan a recibir e interpretar los estímulos del exterior para convertirlos en aprendizaje y por ende en parte de nuestra vida cotidiana. Todo comienza con lo que en neurología se llama “arco reflejo” una acción que nos refiere la interiorización de estímulos externos, así como su interpretación a nivel del sistema nervioso central y la respuesta de los mismos. Dentro de este arco, encontramos una vía aferente, es decir, una vía de entrada de los estímulos, que dependiendo del sentido y el tipo de estímulo, cuenta con un receptor; este receptor envía la información a la parte del cerebro correspondiente y lo interpreta dándole un significado. Pongamos como ejemplo la piel, si tenemos frío, los corpúsculos de Krause (receptores térmicos) detectan la temperatura y a nivel cerebral se activan respuestas para contrarrestar este hecho por medio del temblor o de la “orden” de buscar ropa o alguna fuente externa de calor para calentarnos. Historias parecidas a esta pasan en nuestro cuerpo todos los días sin siquiera darnos cuenta, todo ello gracias a los siete sentidos con los que contamos (ya sabemos que en la escuela nos enseñan sólo cinco, pero en rehabilitación es muy importante considerar los otros dos), hagamos una remembranza:

 

1.- Olfato: Por medio de órganos sensoriales dentro de la nariz podemos detectar olores e interpretarlos como estímulos agradables o desagradables, suaves o intensos, irritantes e incluso “neutralizadores” como es el caso del café.

 

2.- Oído: No sólo acoge a los sonidos por medio de pequeños huesecillos, sino que, por medio de la interpretación de éstos, logramos disfrutar de un buen concierto reconociendo los tonos, apreciamos los sonidos de la naturaleza o sabemos cuándo corremos peligro ante un sonido estridente.

 

3.- Tacto: La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, y a lo largo de ésta encontramos millones de receptores para diferentes estímulos, gracias a la piel podemos detectar la temperatura, presión, vibración, tacto superficial, movimiento e incluso dolor.

 

4.- Gusto: La lengua es uno de los órganos más inervados del cuerpo humano, es decir, que requiere de muchas conexiones nerviosas ya que no sólo tiene una función motriz al ayudarnos a mover el bolo alimenticio en la boca o al ayudarnos a articular palabras, también es el órgano sensorial por el cual podemos saborear los alimentos, lo que lo convierte en un órgano muy complejo y sensible.

 

5.- Vista: Por medio de los ojos somos capaces de captar imágenes, algunas impresionantes como las luces del norte (aurora boreal), y gracias a la interpretación de las imágenes a nivel cerebral, podemos aunar estas ilusiones ópticas a nuestra memoria para crear recuerdos, o en casos como el de Leonardo da Vinci, recrear esas imágenes en pinturas y obras de arte.

 

6.- Sistema Vestibular: Los receptores del órgano vestibular se localizan en los canales semicirculares, utrículo y sáculo en el oído interno[1]. Este sistema es de gran importancia para poder mantener el equilibrio y conocer la posición de nuestro cuerpo en relación con el espacio, por ejemplo, cuando nos subimos a un columpio o juego mecánico.

 

7.- Sistema Propioceptivo: El órgano principal para este sistema, se encuentra en los músculos, cerca de las articulaciones (en los tendones) y es conocido como órgano tendinoso de Golgi, gracias a este sistema podemos percibir la posición de nuestro cuerpo, lo que nos da la noción para ejecutar acciones motrices.

 

Es importante tomar en cuenta que la interpretación de los estímulos es muy peculiar en cada persona, habrá quien disfrute un concierto de música clásica mientras que otros prefieren escuchar rock pesado; la gente de países nórdicos puede andar sin abrigo en el invierno de México sin sentir frío alguno; existen paladares para todos los gustos, mientras unos prefieren la comida condimentada, otros no pueden tolerar la pimienta y ni hablar del chile. Estas diferencias en cuanto a recepción e interpretación de estímulos tienen una connotación fisiológica – ambiental, es por ello que la dosificación de los estímulos adecuados puede ser la clave para la adaptación de los mismos.

 

La estimulación sensorial es la manera en la que proveemos de estímulos a los diferentes sentidos que nos permiten experimentar a través de sus receptores y centros de interpretación, la estimulación sensorial es de gran ayuda, principalmente cuando se detecta un déficit en alguno de los sentidos, ya sea en el protagonista como en sus aliados, pongamos el ejemplo de un débil visual, si la persona tiene un nivel leve en el que alcanza a reconocer luces o sombras, entonces se puede estimular la parte visual residual para mejorar su capacidad de reconocimiento, por otro lado, si la persona es totalmente ciega, en ese caso se estimulan los demás sentidos, el tacto para “leer” Sistema Braille, el oído para orientarse al momento de desplazarse en la comunidad e incluso el olfato para reconocer lugares como punto de referencia.

 

Existen otras herramientas multi-sensoriales bien establecidas y con muchos años de referencia, una de ellas es el cuarto Snoozelen, que fue desarrollado en la década de los 70 por dos terapeutas holandeses: Jan Hulsegge y  Ad Verheul, en el instituto De Hartenburg. La habitación consta de una espacio generalmente oscuro (para crear contraste), lleno de estímulos visuales, auditivos, olfativos, táctiles, vestibulares y propioceptivos que se utilizan en diferentes etapas de la vida, inicialmente se utilizaba para los niños con retraso en el desarrollo o déficits sensoriales, pero actualmente se han encontrado beneficios de esta sala incluso en adultos mayores y hasta en las prisiones. Dentro de los protocolos de estimulación temprana, se busca alcanzar los objetivos del desarrollo en base a la edad cronológica del pequeño, es decir, lograr el control de cabeza, tronco, pararse, etc., dentro del tiempo establecido como “normal” para hacerlo. En pequeños que tienen riesgo de daño neurológico, es decir que cuentan con varios factores de riesgo para sospechar que pueda existir algún retraso en el desarrollo psicomotor (prematuros, embarazos gemelares, bajo peso al nacer, etcétera) es muy importante empezar a generar estímulos desde muy temprana edad, es importante destacar que la estimulación temprana es la repetición de determinados estímulos que ayudan al bebé a estimular su habilidad mental, sus destrezas motrices, su comportamiento social, sus emociones y su lenguaje a través de los juegos.[2]

 

En rehabilitación, existen diferentes corrientes terapéuticas, en artículos pasados hablamos de la Técnica de Rood que por medio de estímulos sensoriales ayuda a activar o inhibir el tono muscular, en esta ocasión vamos a hablar de un tema relacionado a estímulos sensoriales, pero desde una perspectiva más actual. La integración sensorial es una corriente propuesta por la doctora Jean Ayres (1979) que establece la importancia en la interpretación, la clasificación y la intensidad de los estímulos al ser integrados a nivel cerebral; esta corriente ha desarrollado baterías de evaluación así como tratamientos específicos para regular la interpretación de las sensaciones del día al día, incluso ha establecido que muchos de los niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad en realidad tienen alteraciones a nivel de integración sensorial, ya que desde un muy atinado postulado, nos refiere que el ser humano tiene una capacidad para inhibir las sensaciones que nuestro cuerpo no necesita, y en estos niños esta cualidad no se encuentra del todo presente, desde la perspectiva de esta corriente, para podernos enfocar o concentrar en algún objetivo, hay que inhibir una gran cantidad de estímulos y la mala integración sensorial puede hacer que estos niños “sientan” demasiados estímulos al mismo tiempo sin saber a cuál se todos enfocarse, por lo que por medio de técnicas específicas se enseña al niño a auto-regularse y utilizar técnicas compensatorias para inhibir o activar las sensaciones que se requieren según lo demande la situación. La integración sensitiva espera provocar una respuesta motora o una acción apropiada en respuesta a un estímulo sensitivo. [3]

 

El procesamiento sensorial es el mecanismo para organizar, encontrar significado y responder a las experiencias sensoriales[4], existen muchas formas comerciales y caseras para crear ambientes estimulantes en cada etapa de nuestra vida y ante cada necesidad, solo basta echar mano de nuestra creatividad y en caso de ser necesario, acercarse al profesional de la salud adecuado.

[1] Neuroanatomía Funcional. Adel K. Afifi. Editorial McGraw- Hill Interamericana. Primera Edición. 1999. Pág. 487

[2] La estimulación temprana. Rosalba Hernández. Editorial Norma. 2006. Pág. 8.

[3] Tratamiento de la parálisis cerebral y del retraso motor. Levitt. Editorial Médica Panamericana. Quinta edición 2010. Pág. 42.

[4] Terapia Ocupacional. Willard & Spackman. Editorial Médica Panamericana. 11ª edición. Pág. 786

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