Uno de los principales mitos acerca de las personas Adultas Mayores, y mucho más de las que tienen algún nivel de dependencia, es que ya no pueden aprender nada y, por lo tanto, ya no pueden crear nuevos hábitos de vida, debido a que éstos requieren mucho tiempo para instalarse en parte de nuestra vida diaria.

Pero a pesar de que el cerebro de los adultos mayores ya no tiene la misma capacidad para aprender por su deterioro natural (y que es mucho mayor cuando existe alguna demencia), se pueden crear todavía hábitos, que tardarán un poco más de tiempo en fijarse pero no imposibles. En el caso de las personas con dependencia, el Cuidador o el Familiar es el responsable de la creación de estos 3 nuevos hábitos esenciales para la salud del Mayor.

 

  1. TENER ACTIVIDAD FÍSICA. Sabemos que es difícil crear el hábito y más cuando no se ha practicado en ninguna etapa de la vida. Pero siempre se debe empezar por lo más básico y no por tiempo prolongado. Una caminata por 15 minutos al inicio, cinco días por semana es suficiente. Después se podrá aumentar a media hora y posteriormente intercalar ejercicios como pedaleos de bicicleta, sentados en la silla, o con movimientos circulares con los brazos sosteniendo una pelota con poco peso, cuando haya alguna discapacidad en los miembros inferiores o sea una persona muy mayor.
  2. COMER SUFICIENTE FIBRA. Muchas personas no están acostumbradas a incluir en su dieta alimentos ricos en fibra, pero especialmente para los Adultos Mayores es algo absolutamente necesario, porque:
    1. Ayuda al funcionamiento de su colon
    2. Disminuye el riesgo de enfermedades coronarias
    3. Reduce el nivel de colesterol, así que en lugar de pan blanco, puedes incluir pan integral, frutas con cáscara, como la naranja o la manzana, pero también piña y papaya.
  3. PENSAMIENTO POSITIVO. Así es, pensar positivamente es un hábito, quienes son optimistas ya no lo notan porque es una rutina que han impuesto a su pensamiento desde hace tiempo. Así que cuando haya afirmaciones como: “no puedo”, “es muy difícil”, “me siento mal”, etc. Se debe compensar ese pensamiento con otras frases como: “Sí lo puedes hacer”, “has hecho cosas más difíciles, claro que puedes” y además felicitar cuando las cosas se realicen con frases como “qué bien lo estás haciendo”, “eres muy capaz”, etc.

Recordemos que crear estos hábitos saludables depende de la disposición para mejorar nuestra vida y, en las personas dependientes, del compromiso que el cuidador adquiere paralelamente para realizarlos.

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