El movimiento funcional nos da la capacidad de realizar un sinnúmero de actividades que nos dan ventajas para lograr desarrollar tareas cotidianas, laborales, recreativas, etcétera. El hecho de poder realizar una actividad de manera automática es lo que llamamos praxia, por ejemplo, al lavarnos los dientes lo hacemos de manera inconsciente en la vida adulta, no necesitamos mucho análisis respecto a qué paso va primero e incluso podemos hacerlo mientras realizamos otra actividad. Sucede algo muy similar al manejar un auto estándar, que después de un tiempo de efectuarlo no se necesita de mucha concentración en cuanto a los pasos a seguir para poder conducir adecuadamente.

 

Las praxias son más fáciles de lograr cuando existe una buena interacción y respuesta neurológica-musculoesquelética, pero cuando estos factores se ven afectados el tono muscular presenta alteraciones que interfieren en el control voluntario. Al tono muscular alto lo llamamos espasticidad, lo contrario –tono muscular bajo– a ello es la hipotonía o flacidez y tenemos tonos fluctuantes como la atetosis y la ataxia. Tomando en cuenta que el movimiento es considerablemente más fácil de realizar cuando “sentimos lo que movemos”, llegamos a la conclusión de que las alteraciones en tono muscular y la sensibilidad hacen que la actividad y las praxias sean más difíciles de lograr.

 

En base a estas premisas aunadas al neurodesarrollo y los principios ontogénicos, la terapeuta ocupacional Margaret Rood desarrolla en la década de los 50 una técnica de modificación del movimiento mediante estímulos sensoriales cutáneos. La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y se compone de numerosos receptores que nos dan la capacidad de experimentar sensaciones táctiles, de temperatura, presión, vibración y hasta de dolor. Rood refiere que existen factores que ayudan a aumentar o disminuir el tono muscular, una premisa básica que consideramos, es que los estímulos agradables nos “relajan” y los estímulos desagradables o peligrosos nos “estresan”, en términos clínicos nos referimos a estímulos facilitadores (nos activan) e inhibidores (nos relajan), este principio aplicado a la técnica nos dice que si tenemos un caso de espasticidad, tenemos que trabajar con estímulos que inhiban este tono mediante impulsos lentos, rítmicos y agradables; en los casos donde el tono muscular es bajo (hipotonía o flacidez), los estímulos tendrán que ser rápidos y un poco más intensos.

 

El enfoque principal según Rood se encuentra en el tacto, que es una de los cinco sentidos que conocemos (vista, gusto, olfato, oído y tacto), aunque dentro del hábito de rehabilitación se manejan también el aspecto vestibular y el propioceptivo. De todos estos sentidos se hacen uso para lograr activar o inhibir según sea la necesidad del paciente.

 

 

 

Cuatro de los Componentes de la técnica de Rood:

  1. Normalización del tono: La estimulación sensorial controlada se emplea para evocar respuesta muscular en forma refleja.
  2. El control sensorio motor está basado en el desarrollo.
  3. El movimiento es deliberado: Se emplea la actividad para demandar una respuesta que provoque subcorticalmente el movimiento, de esa manera la atención del paciente se dirige hacia el objetivo final y no al movimiento.
  4. La repetición es necesaria para el aprendizaje. (1)

 

Las herramientas que sugiere Rood para lograr el tratamiento son fáciles de conseguir a un precio accesible, por ejemplo:

  • una brocha o pincel,
  • un cepillo eléctrico para dientes,
  • hielo,
  • diferentes texturas y
  • pelotas, por mencionar algunas.

 

 

La manera en que estas herramientas deben ser usadas se basa en gran parte en el análisis de la actividad así como los conocimientos de neuroanatomía, fisiología y kinesiología por parte del terapeuta, ya que van aplicados en base a dermatomas sensoriales y motores, origen e inserción de músculos y estímulos neurovegetativos; es por ello muy importante tener en cuenta el consejo de algún profesional de la salud enfocado a la rehabilitación al momento de utilizar esta propuesta terapéutica.

A continuación enunciaremos las técnicas que sugiere Rood para estimular o facilitar la respuesta muscular, es decir, se utiliza en personas con tono muscular bajo (flacidez o hipotonía) y en situaciones donde queremos lograr movimiento:

 

  • Cepillado rápido: Se hace sobre la piel con ayuda de un cepillo, brocha o pincel de cerdas suaves, puede hacerse con un cepillo eléctrico para dientes y se agrega el factor de vibración de manera indirecta. Se aplica el estímulo durante cinco segundos para cada área, si no hay respuesta al cepillado después de 30 segundos se debe de repetir de tres a cinco veces más.
  • Toque o frotado ligero: Se puede hacer con el dedo directamente sobre la piel, es un estímulo rápido y ligero que se alcanza a percibir como cosquillas, lo que provoca un reflejo de retracción.
  • Facilitación térmica: En esta técnica utilizamos hielo, se sugiere prepararlo como si fuera una paleta para que sea más fácil su manejo. Se sostiene el hielo sobre el área a tratar durante 3-5 segundos, a los 30 segundos se puede apreciar una respuesta. El hielo es una propuesta bastante útil al trabajar en la boca.
  • Estiramiento muscular ligero y rápido: Las movilizaciones rápidas ayudan a aumentar el tono muscular.
  • Golpeteo ligero: Se logra mediante la percusión sobre el tendón o el vientre muscular.
  • Compresión de las articulaciones: Al hacer descargas de peso sobre las articulaciones se estimula al órgano tendinoso de Golgi que es el receptor encargado de enviar estímulos nerviosos del cerebro al músculo. Esto es lo que llamamos estimulación propioceptiva.
  • Estímulos auditivos: Los estímulos rítmicos y ruidosos, hacen que nuestro tono muscular aumente, nos activan.
  • Estímulos visuales: Cuando queremos activar, utilizamos colores llamativos y cuidamos que exista buena iluminación.
  • Estímulos olfatorios y gustativos: Los sabores y olores irritantes y/o picantes aumentan el tono muscular.

 

Existen áreas que no se deben estimular ya que pueden desencadenar respuestas autónomas, estas son: Pabellón auricular (estimula al nervio vago y por ende altera funciones cardio-respiratorias), L1-L2 (puede causar evacuación) y S2-S4 (puede ocasionar retención Vesical). (2)

 

Ahora veamos algunas técnicas para disminuir el tono muscular, es decir, en los casos donde existe espasticidad, contracciones prolongadas o demasiado movimiento:

  • Compresión ligera de las articulaciones o aproximación: Son descargas de peso, pero lo que cambia la situación es el factor tiempo, se hacen movilizaciones lentas y se termina con presión.
  • Rodamientos: Al rodar al paciente de estar en decúbito supino (acostado boca arriba) a lateral logramos disminuir el tono muscular.
  • Calor: Se puede lograr con una simple frazada envolviendo la parte deseada, también son útiles las compresas calientes y las almohadas o frazadas eléctricos durante 10-20 minutos.
  • Estiramientos sostenidos: Se lleva al rango máximo la articulación y se mantiene por un tiempo determinado en base al grado de aumento en el tono, muchas veces, principalmente cuando existe acortamiento o contracturas, es necesario la utilización de férulas para lograr la posición adecuada en el tiempo deseado.
  • Estímulos auditivos: Buscamos tonos relajantes y agradables para disminuir la contracción muscular y relajar.
  • Estímulos visuales: Los colores opacos y la falta de luz tienden a bajar el tono muscular.
  • Estímulos olfatorios y gustativos: En esta ocasión buscamos olores y sabores agradables y sutiles.

 

La técnica de Rood es un excelente complemento en la terapia de rehabilitación de patologías como: Parálisis Cerebral, Ictus Cerebral, Lesión medular y Síndrome de Down por mencionar algunas.

Las sensaciones percibidas por los diferentes sentidos pueden hacernos disfrutar, viajar en el tiempo para recordar los días de antaño y como hemos visto el día de hoy, hasta nos pueden hacernos recuperar el movimiento.

 

 

Referencias

1.- Terapia Ocupacional para enfermos discapacitados físicamente. Catherine A. Trombly. Prensa Médica Mexicana, Edición 2008. Pág. 102-10
2.- Neurofacilitación. Carlos Manuel Jiménez Treviño. Editorial Trillas. 2007. Pág. 13

Sobre El Autor

Somos el principal blog relacionado con el tema de la discapacidad en México. Nuestro equipo está formado por un grupo de especialistas en temas sociales y médicos; además de periodistas, técnicos especializados en ayudas, terapias, críticos de arte, así como, especialistas en accesibilidad. También, a través de este sitio informamos acerca de notas que incluyen invitaciones a nuestros lectores a participar en cursos, talleres o exposiciones del empleo accesible y otros.

Artículos Relacionados

2 Respuestas

  1. Equipo Capacita-le

    Muy interesante como trabaja este modelo la estimulación sensorial centrándose en la propiocepción del niño o niña. Desde nuestro punto de vista, cuando trabajamos con niños con cualquier tipo de dificultad o trastorno no solo tenemos en cuenta la propiocepción sino también los niveles madurativos cerebrales. \r\n\r\nReciban un cordial saludo, Equipo Capacita-le

    Responder
    • Elizabeth

      Muy interesante este artículo me encantaría recibir más información. Porque está relacionado a la neurociencia.

      Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.