Película filmada en el 2011 por el director y guionista Lars Von Trier, la cual fue muy bien recibida en el último festival de Cannes y estrenada en México durante el presente año mientras se llevaba a cabo el Foro Internacional de cine organizado por la Cineteca Nacional y que, gracias al hecho de que ésta se encuentra en remodelación desde hace algunos meses, tuvimos la oportunidad de disfrutar en una sala comercial al sur de la ciudad de México.

 

Es un film que se puede abordar desde varios puntos de vista, podría abordarlo desde el punto de vista psicológico, el cual tiene un peso primordial en la historia desarrollada por Lars Von Trier, y no me sorprendería que el director haya hecho un estudio e investigación casi obsesivo sobre la melancolía y los estadíos de personalidad introvertidos y extrovertidos del ser humano.

 

El resultado, una obra que desmenuza nuestra psique en base a la diferenciación de los dos tipos básicos de personalidad que existen según la psicología junguiana (refiriéndome con ello al psicólogo Carl Gustav Jung).

 

Mientras que el extrovertido suele encontrar sentido en el mundo social, en los valores culturales y en lo que sucede en su entorno más inmediato, el introvertido habita principalmente en su mundo interior, pudiendo parecerle el mundo externo una mera cáscara, un mundo de simulacros.

 

Lo anterior es la base en donde se erige y se sustenta la trama de esta obra fílmica. El hecho de que Justine (el personaje central) sufra de depresión crónica y que exista un planeta en curso de colisión con la tierra son meros adornos o simbolismos que utiliza el director para expresar su agudo estudio de los anteriores temas.

 

Es así como la película Melancolía, una extraña pieza en el género cinematográfico de la ciencia ficción, nos deja con una idea fija en nuestras mentes una vez que terminamos de verla.

 

 

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