“Su cuerpo estaba en constante movimiento, jugaba innecesariamente con sus manos y golpeaba el piso constantemente con sus pies”.

 

Empezaré el presente artículo mencionando que el síndrome de Tourette es un trastorno que fue descrito en 1885 por el neurólogo francés Georges Gilles de la Tourette; este padecimiento se caracteriza principalmente por la presencia de movimientos repetitivos, estereotipados e involuntarios y porque quienes lo presentan emiten de manera involuntaria sonidos vocales “extraños”. Tourette definió inicialmente al síndrome como maladie des tics (enfermedad de los tics). Como dato curioso quisiera agregar que Tourette sobrevivió a un impacto de bala -en la cabeza- proporcionado por una de sus pacientes tras culparlo de haberla hipnotizado sin su consentimiento.

 

Mucho se ha escrito acerca de la vida y obra de Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791), y pocos se han detenido al estudio de su comportamiento, mismo que ya ha dado al mundo de la ciencia evidencias, muchas de ellas aisladas, de que Mozart presentaba trastornos conductuales manifestados no sólo en cartas y testimonios de quienes tuvieron algún trato con él, sino que también se reflejaron en su creatividad artística.

 

 

El lenguaje.

Hasta el momento se conocen alrededor de 371 cartas escritas del mismo puño de Mozart, de ellas en 39 manejó un léxico bastante vulgar y obsceno para la época; algunas de estas cartas fueron dirigidas a su prima Marianne y generalmente el contenido se enfocaba en aspectos escatológicos y coprolálicos, es decir, relacionados con el ano y con heces fecales, algunas sugerían fuertemente la presencia de coprofagia.

 

Al parecer, su lenguaje obsceno era más florido mientras trabaja en algún proyecto tal y como lo manifestó Joseph Lange, actor de la compañía teatral Burgtheater: …cuando se encontraba ocupado y concentrado en sus trabajos, hablaba de manera confusa y desconectada…hacía gestos exagerados que me hacían pensar que se olvidaba de cómo debía comportarse….

 

Aunque la coprolalia es un rasgo característico del síndrome de Tourette y ha sido relacionado con alteraciones de ciertas partes del cerebro, no se encuentra presente en todas las personas que tienen el trastorno; más aún algunos investigadores han sugerido que el lenguaje obsceno de Mozart no era más que el reflejo de la manera de expresarse en la Alemania de aquella época o bien que se tratara de mera costumbre familiar ya que se han encontrado cartas escritas por Anna Maria y Nannerl -la madre y la hermana de Mozart, respectivamente- en las que ambas se expresaban con un léxico similar.

 

 

Comportamiento motor.

Además de las características lingüísticas de nuestro personaje, eran frecuentes sus muecas, los movimientos repentinos y repetitivos de sus manos y pies así como sus saltos y brincos sorpresivos, aunado a esto, muchos estudiosos han descrito que el comportamiento de Mozart era en general hiperactivo. Se dice que mientras componía algunas de sus obras se dedicaba al mismo tiempo a montar a caballo, a caminar y hasta a jugar billar; Karoline Pichler quien fuera hija de Franz Sales von Grenier, amigo de W.A. Mozart, describió el comportamiento de Wolfang como felino debido a que durante la presentación del Acto I de Las Bodas de Fígaro “… de repente saltó al escenario y del mismo modo extraño con el que a menudo se comporta empezó a golpetear sobre las sillas y algunas tablas de madera mientras maullaba como gato y se daba volteretas como niño malcriado…Así como K. Pichler, 11 de 25 personas que conocieron a Mozart describieron sus manierismos y movimientos de manera constante.

 

A pesar de las evidencias ya conocidas, algunos estudiosos del tema han dicho que el comportamiento de Mozart podría deberse a su personalidad excéntrica o bien al comportamiento ansioso que se ha observado en algunos otros genios, mismo que se manifiesta por la falta de interacción con su entorno mientras se sumen de manera obsesiva en sus proyectos.

 

 

Otros rasgos.

Muchas personas con el síndrome de Tourette presentan también un trastorno obsesivo compulsivo. En el caso de Mozart, se ha descrito que una de sus más grandes obsesiones era la de mantener a su esposa en casa debido a su gran miedo de ser abandonado. También se han encontrado cartas dirigidas a Constanza (su esposa) que denotan su gran obsesión higiénica hacia ella: “…te ruego que te tomes un baño cada día y que lo hagas al menos durante una hora…”

 

Mozart también presentaba rasgos muy característicos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad desde la niñez hasta su etapa adulta, cambios de personalidad súbitos (del modo aburrido y serio al modo alegre y ruidoso) y abuso de sustancias como lo fue al alcohol y a las drogas existentes en su época.

 

Muchas de las obras de W.A. Mozart reflejan rasgos de su personalidad impaciente, quizá relacionada con limitaciones en su atención y, paradójicamente sus composiciones han sido relacionadas con el aumento de la capacidad de aprendizaje y de atención de quienes las escuchan (“Efecto Mozart”). Si tuvo o no el síndrome de Tourette va a ser algo en debate por siempre, sin embargo, cumple con todos los criterios del trastorno al menos con la evidencia existente y habrá quienes nieguen o defiendan una postura u otra, lo que nadie podrá negar nunca es la gran “incontinencia de emociones” que desbordó su extraordinaria creatividad al máximo y que hizo de él a través de los siglos a uno de los músicos más prolíficos y reconocidos de nuestro planeta.

 

Referencias:

  1. ashoori a, jankovic j. mozart’s movements and behaviour: a case of tourette’s syndrome? postgrad med j 2008;84:313–317.
  2. simkin b. mozart’s scatological disorder. bmj 1992;305:1563-7.
  3. karhausen lr. weeding mozart’s medical history. j r soc med 1998;91:546-550.
  4. newmark j. neurological problems of famous musicians: the classical genre. j child neurol. 2009;24:1043-1050.

Sobre El Autor

Médico Cirujano Militar con especialidad en Medicina de Rehabilitación y Alta Especialidad en Rehabilitación Pediátrica. Certificado por el Consejo Mexicano de Medicina de Rehabilitación Teléfonos: 5264 2324 y 5265 3000 ext 7100 Torre Consultorios H. Ángeles Roma. Dirección: Querétaro 62 Consultorio 105, Col. Roma Norte C.P, 06700, Del. Cuauhtémoc CDMX

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